¡Nos Salvamos! Cometa 3I/Atlas Cambió Su Rumbo Y Podría Estrellarse En Júpiter

3I/ATLAS se despide lentamente de nuestro sistema solar a medida que se acerca a Júpiter para el último contacto del cometa interestelar gigante con nuestro vecindario planetario.

Observadores describen al cometa interestelar gigante como la visita más imponente registrada.

El mensajero de las estrellas inicia su retirada: 3I/ATLAS se despide tras rozar la historia y alcanzar su punto más cercano a la Tierra el 19 de diciembre de 2025, a 270 millones de kilómetros, antes de encarar su paso decisivo por el vecindario joviano. Tras alcanzar su punto más cercano a nuestro pequeño punto azul, los equipos científicos siguen la trayectoria del visitante interestelar mientras este se prepara para un encuentro que marcará su salida del sistema.

En marzo, el cuerpo de este cometa interestelar gigante con núcleo estimado de unos 30 kilómetros pasará a 53.7 millones de kilómetros de Júpiter, en una maniobra que lo catapultará hacia la nube de Oort. Los científicos advierten que, aunque solo saludará al planeta, las simulaciones muestran escenarios extremos. Aunque 3I/ATLAS en su nueva ruta se acercará aún más a Júpiter antes de ser expulsado, los científicos han calculado un escenario que hiela la sangre: Un impacto directo habría sido un evento de nivel de extinción aquí en la tierra, debido a la cantidad de energía que se liberaría durante el impacto.

Las cifras que acompañan al visitante subrayan su peligrosidad potencial: Velocidad de crucero superior a 240.000 km/h y una masa estimada en más de 33.000 millones de toneladas. En caso de colisión, 3I/ATLAS se despide dejando una huella que la Tierra podría observar a simple vista. La energía liberada en el impacto sería comparable a la que extinguió a los dinosaurios en la Tierra, pero amplificada por la enorme gravedad de Júpiter. Además, un núcleo de gran tamaño podría penetrar profundamente en la atmósfera joviana, generando destellos y cicatrices atmosféricas de escala continental, en un evento que sería visible a ojo desnudo desde la tierra como una nueva estrella que ilumine el firmamento terrestre.

El destino final del visitante es la soledad interestelar: Tras usar a Júpiter como honda gravitatoria, cruzará la nube de Oort y regresará al espacio profundo. Su viaje final ocurrirá en el silencio absoluto. Más allá del espectáculo, los expertos subrayan consecuencias duraderas: “Se formarían nubes de escombros oscuros del tamaño de continentes enteros” en la superficie de Júpiter, y añadieron que los anillos temporales y el aumento de radiación podrían afectar las lunas jovianas. El paso de este cometa interestelar gigante deja a la humanidad con un recuerdo único y preguntas abiertas sobre los viajeros que cruzan nuestro sistema solar.