El Palacio de Buckingham anunció este 30 de octubre la retirada definitiva de todos los títulos, honores y los tratamientos del “Príncipe Andrés”, medida que culmina casi diez años de tormenta pública por su vínculo con Jeffrey Epstein y las acusaciones de abuso de menores. La Corona explicó que “Su Majestad ha iniciado hoy un proceso formal para retirar el título, los honores y el tratamiento de Príncipe Andrés” y notificó asimismo la rescisión del contrato de arrendamiento de su residencia, que obligará al ahora ex príncipe Andrés Mountbatten Windsor a abandonar la residencia oficial.
La destitución, que convierte a Andrés en un paria institucional, llega tras una cadena de episodios que erosionaron su figura pública: El caso de los rociamientos con pintura a la prensa en Los Ángeles (1984), la polémica venta sobrevalorada de Sunninghill Park (2000), el escándalo por la oferta de acceso a cambio de dinero protagonizado por su exesposa (2010), su pérdida del rol como enviado comercial (2011) tras los primeros vínculos con Epstein, el acuerdo extrajudicial con Virginia Giuffre (2022) por presuntos abusos cuando ella tenía 17 años, las revelaciones sobre amistades con personajes cuestionados (2024), y la difusión en octubre de 2025 de correos que contradicen su versión oficial sobre el fin de la relación con Epstein.
Buckingham justificó la sanción institucional pese a que Andrés sigue negando las imputaciones. El comunicado del rey subrayó que “sus pensamientos y su más sentido pésame han estado, y seguirán estando, con las víctimas y los supervivientes de cualquier forma de abuso”. Para la Casa Real esta decisión representa un intento de cerrar un capítulo oscuro que durante más de cuarenta años ha salpicado la reputación de la monarquía, mientras la opinión pública y los medios colocan a Andrés en la condición de excomulgado social dentro y fuera del Reino Unido.


