La situación política actual y las fechas navideñas han producido un acto de celebración que ha generado más críticas que alegría. Hace unos días, se viralizó un vídeo de un árbol navideño de un hogar en Cali con decoraciones alusivas a Petro, incluyendo su rostro en caricatura impreso en blanco y negro, y que fue compartido con un fragmento del audio del infame discurso de «no hay pueblo elegido de Dios» del propio Petro en crítica al estado de Israel. El vídeo y la decoración han causado reacciones de indignación, crítica y burla con el pasar de los días; y su alcance fue tal que el propio Petro comentó el vídeo original con un mensaje de «Feliz Navidad» que generó una segunda oleada de mensajes mixtos en el contenido.

Pese a los intentos del creador del vídeo y del árbol por mantener los comentarios críticos fuera de su publicación, el volumen de los mismos no ha impedido que algunos queden visibles todavía: «Todo el que haga esto recibirá un castigo divino», «¿y Judas por qué se metió al árbol?», «¿en serio están haciendo esto? Qué horror el fanatismo», «eso no es decoración de Navidad sino es Halloween, qué miedo», «qué falta de respeto», «o sea usted en vez de muñeco de año viejo hizo un árbol y lo va a quemar el 31 para que se acabe esta pesadilla, qué buena idea»… Algunos comentarios donde los usuarios se expresan en apoyo a Petro también han criticado el material; calificándolo de fanatismo extremo, irrespeto a la figura del propio Petro o politización de las navidades y la religión.
@elieserbetancur51 @Gustavo Petro #navidad #constituyente #nohayrazasuperiorseñores #viral #decoracion ♬ sonido original – Elieser Betancur
Las navidades son fechas de unión y alegría, donde incluso las diferencias políticas se hacen a un lado en muchas familias para poder compartir juntos y en paz. Este acto, que cuesta calificar con palabras positivas por su naturaleza aberrante contra todo lo que representa, demuestra una vez más la discordia que ha sembrado Petro en el seno de las familias colombianas, convirtiendo algo tan tradicional y simbólico de la felicidad como lo es el árbol navideño y la decoración navideña en un acto de proselitismo político.







