Aunque ella no quiera; Daniel Quintero nombraría a su esposa Diana Osorio como su candidata a la presidencia

Daniel Quintero; ex alcalde de Medellín, ex candidato del Pacto Histórico y ex candidato presidencial aparentemente, abrió la puerta a que su esposa, Diana Marcela Osorio, sea la carta presidencial alternativa si él no logra inscribir su candidatura por firmas para las elecciones de 2026. Quintero en entrevistas recientes, mientras enfrenta obstáculos administrativos ante la Registraduría, propuso la alternativa tras la negativa del 11 de noviembre de 2025 a admitir su recurso de reposición que habilitaría la recolección de firmas, medida basada en la Resolución n° 13881 del 6 de noviembre de 2025 que rechazó el registro del grupo “Reset Total Contra el Narco y los Corruptos”.

Quintero defendió la opción familiar como un plan de contingencia pero aclaró que su esposa Diana no ha aceptado ni parece interesada en la política electoral: “Diana es una mujer excepcional, con liderazgo propio y un brillo propio (…) a ella no le gusta mucho lo electoral”. El ex mandatario recordó además que le propuso postularse antes para la Alcaldía de Medellín y que ella prefirió no hacerlo: Subrayó que insistirá en convencerla si la vía por firmas queda cerrada por orden de la Registraduría, que argumentó que su inclusión previa en la consulta del Pacto Histórico impide ahora aspirar por firmas.

La eventual postulación de Osorio plantea interrogantes políticos y estratégicos: Por un lado, mantendría la continuidad comunicativa y simbólica de la campaña de Quintero, por otro, obligaría al equipo a adaptar mensajes y estructura organizativa a una figura que, según el propio Quintero, no busca el protagonismo electoral. Mientras tanto, el ex alcalde reclama vulneración de sus derechos políticos y exige celeridad en la apelación: “Espero que la Registraduría responda lo más pronto posible la apelación para empezar a recoger nuestras firmas esta misma semana. Ya hemos perdido 3 semanas” declaró en redes sociales, lo que mantendrá la tensión jurídica y mediática hasta que se aclare si su esposa decidirá apoyarlo o si tampoco podrá apelar a esa alternativa.