Capsula del tiempo contiene un iPhone en EE.UU; lo verán en 250 años

El legado tecnológico: dispositivo enterrado por el bicentenario

Una cápsula del tiempo en EE UU fue sellada y sepultada oficialmente en el Independence National Historical Park de Filadelfia para conmemorar el aniversario número 250 de la declaración de independencia de la nación norteamericana. Este contenedor hermético, programado para ser descubierto y abierto en el año 2276, alberga en su interior un teléfono inteligente iPhone 17 Pro Max como uno de los máximos símbolos de la era digital contemporánea, junto con muestras culturales recolectadas en todos los estados del país. Al concluir las meticulosas labores de ensamblaje del dispositivo, el director de la Oficina de Tecnología de Fabricación del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología, Michael Berilla, manifestó que “una vez que se cerró, fue un poco anticlimático, y luego fue como realmente emotivo”.

La incorporación de este moderno teléfono móvil ha despertado gran curiosidad a nivel internacional debido a las incógnitas sobre la durabilidad de sus componentes electrónicos y de su batería tras más de dos siglos de aislamiento. Este inédito dispositivo enterrado por el bicentenario comparte espacio con correspondencia manuscrita, piezas artísticas, un diamante del estado de Arkansas, un hueso de ballena franca e incluso textos literarios y predicciones futuristas desarrolladas por herramientas de inteligencia artificial. La diversidad de los elementos seleccionados por los delegados territoriales aportó un valor único al proyecto, sobre lo cual el gerente del programa de preservación y funcionario jubilado del Servicio de Parques Nacionales, Tom Medema, apuntó con agrado que “me alegra que en realidad no hubiera una receta para esto”.

La cápsula del tiempo en EE UU posee una estructura cilíndrica construida con acero inoxidable de alta resistencia que alcanza un peso exacto de 408 kilos, diseñada específicamente sin esquinas cuadradas para prevenir fracturas estructurales provocadas por el paso de las centurias. El depósito protector se colocó a una profundidad de tres metros bajo el nivel del suelo y mantiene un nivel controlado de humedad interna del 35% para resguardar los documentos impresos y los soportes de almacenamiento digital del deterioro biológico. Con respecto a las rigurosas especificaciones de seguridad implementadas frente a posibles catástrofes climáticas o inundaciones en la zona geográfica del entierro, el ingeniero Michael Berilla aseguró con firmeza que “Filadelfia tendría que estar seis pies bajo el agua para que esta cápsula del tiempo siquiera pudiera, posiblemente, dejar entrar agua”.

Este megaproyecto de conservación histórica responde directamente al mandato de una ley federal promulgada en el año 2016, la cual estableció la creación de la comisión America250 encargada de gestionar los preparativos y coordinar los protocolos de transmisión de datos para que las futuras generaciones localicen el depósito. La iniciativa se suma a una tradición estadounidense de resguardo de memoria institucional, conectando de forma simbólica a los ciudadanos de la actualidad con sus descendientes en el aniversario 500 del territorio. Como testimonio final de la dedicación de los constructores del cilindro hermético, el diseñador tecnológico Michael Berilla incluyó una misiva dirigida al futuro donde expresa con solemnidad: “saludos desde los corazones y las manos vivas y palpitantes de 2026”, sellando así el viaje de este curioso dispositivo enterrado por el bicentenario hacia el porvenir.

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