El “Mundial de Desayunos” del streamer Ibai Llanos se convirtió en un campo de controversia cultural tras enfrentar a Colombia y Venezuela en una votación masiva. La presentación de la arepa colombiana —una pieza quemada, sin relleno visible y sin acompañamientos— generó rechazo no solo entre colombianos, sino también entre venezolanos, quienes reconocieron públicamente que la propuesta era injusta y poco representativa. Mientras la arepa venezolana fue mostrada con empanada de carne mechada, reina pepiada y bebida típica, la colombiana apareció sola, sin contexto regional ni variedad.
Usuarios de ambos países señalaron que Colombia posee una diversidad de desayunos que no fue reflejada en el concurso: calentado paisa, tamal tolimense, changua santafereña, arepa de huevo costeña, envueltos, almojábanas y más. La ausencia de estos platos en la competencia fue vista como una omisión estratégica que debilitó la representación nacional. Incluso internautas venezolanos comentaron que “la arepa colombiana fue maltratada” y que “Colombia tiene mucho más que mostrar”.
La polémica reabrió el debate sobre cómo se representa la gastronomía en redes sociales y quién decide qué platos hablan por un país. Aunque Venezuela ganó con más de 2,7 millones de votos, el foco se desplazó hacia la necesidad de narrar con rigor y respeto la cocina colombiana. Ibai, sin proponérselo, activó una conversación continental sobre identidad, estética y estrategia digital.








