José Gildardo Hurtado reaccionó públicamente tras la confirmación de su condena en segunda instancia por el Tribunal Superior de Antioquia. El ex alcalde de Marinilla, quien gobernó en los periodos 2012-2015 y 2020-2023, afirmó que la que la sentencia contradice la solicitud de preclusión que, según él, presentó la Fiscalía a su favor. Esto respecto a las investigaciones realizadas en su segundo periodo sobre unas adjudicaciones de terrenos ocurridas en su primera administración.
Hurtado calificó el proceso como una persecución política y atribuyó la decisión a maniobras de terceros. En su pronunciamiento sostuvo que su vida en el servicio público ha estado marcada por la envidia y la persecución, y denunció que algunos funcionarios habrían instrumentalizado el caso: “Nuestra vida en el servicio público no ha sido fácil. Lamentablemente, la envidia presente desde los tiempos en que Caín se levantó contra su hermano Abel y la persecución política han sido caminos que hemos debido afrontar”. Además, explicó que la investigación se centra en la adjudicación de seis terrenos baldíos a particulares sin cumplir requisitos, actos que, según su versión, fueron promovidos por abogados procesados que obtuvieron su firma de forma engañosa.
El ex alcalde aseguró que los predios fueron restituidos y que no hubo daño patrimonial. Hurtado afirmó que, una vez detectada la irregularidad, “todos los predios fueron restituidos a su estado inicial sin que se haya perdido un solo peso del patrimonio público”, y cuestionó que exista un fallo adverso pese a la petición por parte de la Fiscalía. En su comunicado también anunció que cuenta con el respaldo de simpatizantes y pidió acompañamiento espiritual: “Agradezco profundamente sus muestras de solidaridad y les pido que me acompañen con sus oraciones”.
La declaración abre un nuevo capítulo en el caso y plantea interrogantes sobre responsabilidades y recursos legales. Hurtado anunció su confianza en que la verdad prevalecerá y apeló a la justicia divina y humana para revertir la decisión: “La Paz, la tranquilidad y la libertad de conciencia han sido, son y serán la motivación más grande para seguir sirviendo con alegría y amor”. El fallo de segunda instancia obliga ahora a las partes a evaluar vías procesales y recursos disponibles, mientras la comunidad de Marinilla sigue atenta al desarrollo del proceso y a las implicaciones administrativas y políticas que pueda acarrear.









