Víctimas de Falsos Positivos dieron un abrazo y perdonaron al culpable

El perdón de las víctimas de ejecuciones extrajudiciales en Antioquia

En un acto solemne de reparación y justicia restaurativa, Rosalba Angélica Quintero de Giraldo y su nieta Yésica Natalia Giraldo Marín confrontaron el pasado oscuro de las fuerzas militares colombianas. Los crímenes del Batallón BAJES ocuparon el centro de la audiencia de consolidación de verdad, donde antiguos integrantes del Batallón de Artillería No. 4 Jorge Eduardo Sánchez admitieron su responsabilidad en el homicidio de John Darío Giraldo Quintero. Durante su intervención, Yésica resaltó la relevancia de que los comparecientes asumieran su culpa ante la justicia, manifestando a los exmilitares que la familia agradecía el “valor de dar la cara, limpiar el nombre de John Darío y contar la verdad” tras décadas de estigmatización y dolor profundo.

El relato pormenorizado de los hechos trasladó a los asistentes a la vereda El Jordán, en el municipio de Cocorná, donde se ejecutó el plan criminal. Las víctimas de ejecuciones extrajudiciales en esta zona eran seleccionadas bajo señalamientos de informantes, como la guía conocida bajo el alias de La Pacho. Los ex militares confesaron que, tras un intento fallido de escape, persiguieron a Giraldo Quintero y lo hirieron gravemente en la cabeza; pese a su estado, lo obligaron a caminar durante horas antes de su ejecución final. Este trato inhumano hacia estás víctimas marcó para siempre la vida de Yésica Giraldo Marín, quien denunció que los uniformados “quitaron la posibilidad de crecer con un padre” a ella y a su pequeña hermana.

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#Nacional || En un acto solemne de reparación y justicia restaurativa, Rosalba Angélica Quintero de Giraldo y su nieta Yésica Natalia Giraldo Marín confrontaron el pasado oscuro de las fuerzas militares colombianas. Los cr1m3nes del Batallón BAJES ocuparon el centro de la audiencia de consolidación de verdad, donde antiguos integrantes del Batallón de Artillería No. 4 Jorge Eduardo Sánchez admitieron su responsabilidad en el hom1c1dio de John Darío Giraldo Quintero. Durante su intervención, Yésica resaltó la relevancia de que los comparecientes asumieran su culpa ante la justicia, manifestando a los exmilitares que la familia agradecía el “valor de dar la cara, limpiar el nombre de John Darío y contar la verdad” tras décadas de estigmatización y dolor profundo. El relato pormenorizado de los hechos trasladó a los asistentes a la vereda El Jordán, en el municipio de Cocorná, donde se ejecutó el plan cr1m1nal. Las víct1m4s de ejecuciones extrajudiciales en esta zona eran seleccionadas bajo señalamientos de informantes, como la guía conocida bajo el alias de La Pacho. Los ex militares confesaron que, tras un intento fallido de escape, persiguieron a Giraldo Quintero y lo h1r1eron gravemente en la cabeza; pese a su estado, lo obligaron a caminar durante horas antes de su ej3cuc1ón final. Este trato inhumano hacia estás víct1m4s marcó para siempre la vida de Yésica Giraldo Marín, quien denunció que los uniformados “quitaron la posibilidad de crecer con un padre” a ella y a su pequeña hermana. La operación, fechada el 6 de septiembre de 2003, no solo cobró la vida de Giraldo, sino también las de Pedro Antonio Marulanda y Cristian de Jesús Aizález, quienes fueron presentados falsamente como gu3rrill3ros caídos en comb4t3 por las unidades militares. Con una entereza que conmovió a la audiencia, tanto la madre como la hija de la víctima se dirigieron al responsable del operativo con una palabra infundida en medio de un consiliador abrazo: “Perdonado”. Lee la versión completa en la web. Link en nuestro perfil. #Antioquia #Colombia #Justicia #Historia

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La evidencia técnica y los testimonios presentados vincularon directamente al teniente retirado Andrés Mauricio Rosero Bravo como el oficial que dio la orden de perpetrar los crímenes del Batallón BAJES. La operación, fechada el 6 de septiembre de 2003, no solo cobró la vida de Giraldo, sino también las de Pedro Antonio Marulanda y Cristian de Jesús Aizález, quienes fueron presentados falsamente como guerrilleros caídos en combate por las unidades militares. A pesar de la frialdad de las cifras y la crueldad de los crímenes del Batallón, las mujeres protagonizaron un cierre inesperado al acercarse al oficial Rosero Bravo. Con una entereza que conmovió a la audiencia, tanto la madre como la hija de la víctima se dirigieron al responsable del operativo con una palabra infundida en medio de un consiliador abrazo: “Perdonado”.

Este proceso de búsqueda de integridad histórica pretende ofrecer un resarcimiento moral a las víctimas de ejecuciones extrajudiciales que han luchado por décadas contra el silencio oficial. La reconciliación en Antioquia se perfila como un paso necesario para la reconstrucción del tejido social, donde el reconocimiento de los hechos por parte de los victimarios permite que el duelo familiar finalmente avance. Para Rosalba Quintero y Yésica Giraldo, este encuentro cara a cara con el pasado fue el catalizador de una nueva etapa vital. Al finalizar el acto, ambas recalcaron la importancia de la jornada para el futuro de las víctimas, concluyendo conmovidas que “este es un momento que nosotras necesitábamos para poder sanar” sus heridas.

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