Análisis de la deuda y el bloqueo de nuevos fichajes
Una profunda crisis financiera del Al-Nassr ha desencadenado una drástica intervención de su propietario, el fondo soberano PIF de Arabia Saudí, tras registrarse millonarisa deudas en la entidad donde capitanea Cristiano Ronaldo. Esta situación ha obligado a la Liga Profesional Saudí a someter a la institución de Riad a una estricta fiscalización presupuestaria, y de acuerdo con informes de prensa deportiva local, las autoridades buscan mitigar el desfalco económico para, según explicó un portavoz del fondo, «preservar el valor financiero, de afición y de comercialización del club» en el panorama deportivo.
Frente al desbalance generado por equivocaciones operativas de la campaña anterior, la junta directiva ha perdido la capacidad de realizar contrataciones en plena temporada de transferencias. En este escenario, el Al-Nassr enfrenta un inminente bloqueo de nuevos fichajes hasta que consiga capital propio a través de patrocinios u otras vías comerciales que le permita cubrir sus compromisos pendientes. Al ser consultado sobre como afrontará los compromisos y la nueva temporada sin refuerzos el equipo, el vocero del fondo soberano confirmó que «Sí, no habrá firmas de contratos mientras la dirección no aporte liquidez procedente de los ingresos del club».
Las cifras del déficit explican la gravedad del asunto, ya que las obligaciones del conjunto árabe superan los 800 millones de riales, cifra equivalente a más de 187 millones de euros, que pone en fuerte contraste con los 200 millones de euros anuales que gana el delantero luso con el equipo. Para resolver esta crisis financiera del Al-Nassr, el PIF puso en marcha una estrategia sustentada en tres ejes: la congelación de facultades a la directiva, la contratación de firmas consultoras independientes en áreas jurídica y económica, y el análisis de dos propuestas de adquisición parcial del equipo. El mismo vocero del fondo aclaró a la prensa que las medidas se tomaron para «evitar una duplicación de la deuda».
Esta reorganización responde también a normativas internacionales dictadas por la FIFA y otros organismos globales que regulan la propiedad de entidades deportivas pertenecientes a un mismo grupo empresarial. Para prevenir ventajas indebidas frente a sus competidores, el PIF mantiene la obligación legal de tener que inyectar fondos de manera equitativa sin interferir en los asuntos deportivos de la plantilla. Con esta hoja de ruta, que mitiga el bloqueo de nuevos fichajes de cara a la nueva temporada, la administración pretende «reforzar el cumplimiento de las normas de gobernanza vigentes» y reestructurar operativamente al club para convertirlo en un cuerpo que pueda autosustentar los costos de sus operaciones.

