Héctor García ha desatado una fuerte polémica al no descartar la implementación de una «constituyente universitaria» en la Universidad de Antioquia, una propuesta que se alinea sospechosamente con la retórica de Gustavo Petro. Esta postura es vista como una claudicación de la autonomía académica, sugiriendo que la rectoría está priorizando la agenda ideológica del Gobierno Nacional sobre la gestión técnica necesaria para salvar a la institución de su asfixiante crisis financiera.
La apertura del rector a reformar los mecanismos de elección bajo el control del Ejecutivo confirma los temores de una toma política del Alma Máter. Al validar experimentos democráticos impulsados desde la Casa de Nariño, García parece actuar más como un delegado del petrismo que como un defensor de la universidad, poniendo en riesgo la estabilidad institucional al convertir el campus en un laboratorio para el activismo radical de izquierda.


