Impacto del petróleo redirigido a Estados Unidos en la financiación externa y los compromisos de Venezuela.
La deuda de Venezuela con China ha quedado en el centro de un nuevo reordenamiento tras la toma por parte de Estados Unidos del control sobre las exportaciones petroleras venezolanas, que ha desviado cargamentos que antes se usaban para el servicio de obligaciones financieras con Beijing. AidData, el laboratorio de investigación de la Universidad William & Mary, estimó préstamos comprometidos por el sector oficial chino por “106.000 millones de dólares estadounidenses a Venezuela entre el año 2000 y 2018”, y calculó además que “en 2017 ocurrió un cierre con un monto incumplido de 44.000 millones de dólares estadounidenses”. Esos números, junto a estimaciones más recientes de bancos como Societe Generale y JP Morgan en asesoramiento al Departamento de Estado, sitúan las obligaciones actuales en un rango mucho menor, pero aún relevante para la negociación internacional.
La reorientación del petróleo redirigido a Estados Unidos plantea preguntas sobre cómo China siguió recibiendo pagos pese al cierre de 2017 y las sanciones. Fuentes de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) indicaron en documentos internos revelados que “China otorgó un periodo de gracia a Venezuela para el cumpliento de compromisos en 2019”, permitiendo que parte del servicio de deuda se compensara con cargamentos de petróleo. Desde AidData han señalado que “No estaba claro si Venezuela había reembolsado parte del capital de los préstamos pendientes desde el impago (default) de 2017”, lo que complica la trazabilidad de los flujos y la cuantificación exacta de lo adeudado hoy.
Los documentos internos de PDVSA muestran exportaciones a China de crudo pesado y refinado por 642.000 barriles diarios, con una fracción destinada al pago de deuda, y analistas del caso añaden que “Los ingresos en efectivo derivados de parte del petróleo enviado a China (…) se depositaron en una cuenta controlada por Pekín para el servicio de la deuda”. Con estimaciones actuales que oscilan entre aproximadamente 10.000 millones y 15.000 millones de dólares estadounidenses según Societe Generale y JP Morgan, la evidencia técnica sugiere que el petróleo fue un mecanismo operativo para mantener pagos selectivos de la deuda de Venezuela con China aún en contexto de impago y sanciones sobre ambos países.
La intervención estadounidense, que canaliza los ingresos petroleros a una cuenta en Qatar bajo su control, complica la continuidad de esos arreglos: Washington ha advertido que cualquier transferencia a China desde ese fondo sería poco probable, según declaraciones oficiales de la administración. Además, activos y empresas con participación china en Venezuela, como la Joint Venture Sinovensa (que produce unos 110.000 barriles de petróleo al día), introducen incertidumbres sobre el destino de esos cargamentos. En ese escenario, la disputa por activos como Citgo y la presión de otros acreedores añaden capas legales y financieras que definirán si la deuda de Venezuela con China puede ser saldada mediante hidrocarburos o si el petróleo redirigido a Estados Unidos obligará a buscar alternativas de pago y negociación diplomática.

