Hacia una nueva etapa en la relación entre Colombia y Estados Unidos
Presidencia anunció una supuesta disculpa de Donald Trump hacia Gustavo Petro, tras la exclusión de este último en la reciente cita de seguridad regional luego de una llamada entre ambos mandatarios. Según informó Presidencia, ambos mandatarios sostuvieron una conversación telefónica de aproximadamente treinta minutos donde el líder estadounidense “reiteró que el presidente Petro siempre será bienvenido en los Estados Unidos”. Este gesto busca subsanar las tensiones generadas la semana pasada, cuando Washington omitió invitar a Bogotá al evento Escudo de las Américas celebrado en Florida, a pesar de la “relevancia” del país en la lucha continental contra el crimen organizado.
Durante el intercambio, los jefes de Estado abordaron temas críticos que definen la relación entre Colombia y Estados Unidos, tales como la cooperación en materia energética y las operaciones conjuntas contra el narcotráfico. En un tono conciliador, el mandatario norteamericano “se disculpó por cualquier inconveniente previo relacionado con una invitación a Miami”, reconociendo de forma implícita el peso estratégico de la nación en el hemisferio. La llamada también sirvió para que Petro extendiera una invitación formal a su par para visitar la ciudad de Cartagena, buscando fortalecer los lazos diplomáticos en la región caribeña.
El trasfondo de esta disculpa de Donald Trump radica en las duras críticas emitidas por Petro tras la firma de un pacto de cooperación antidrogas entre 17 naciones latinoamericanas y caribeñas, del cual Colombia fue marginada. El presidente colombiano cuestionó la eficacia de un acuerdo integrado mayoritariamente por gobiernos aliados a la Casa Blanca, como los de Argentina y Ecuador, señalando que “con 17 países pequeños y débiles, que carecen de experiencia en el manejo de la cocaína, no se puede fabricar un escudo del sur; será perforado”. Las cifras de incautaciones “récord” presentadas por el gobierno de Bogotá sirvieron como argumento para subrayar la experiencia técnica del país frente a los delegados que se reunieron en el club de golf del magnate.
Este acercamiento marca un punto de inflexión en la volátil relación entre Colombia y Estados Unidos, la cual alcanzó momentos de alta fricción el pasado mes de octubre. En aquel período, la administración estadounidense impuso sanciones y Trump llegó a calificar públicamente al líder colombiano como “un traficante de drogas ilegal”. No obstante, el proceso de distensión iniciado en enero y consolidado con la visita presidencial de febrero sugiere una proyección de mayor estabilidad para los próximos meses.

