Estados Unidos anuncia inminente ofensiva terrestre contra narcotraficantes venezolanos. El presidente Donald Trump afirmó la noche del jueves que “muy pronto” comenzarán acciones para detener a sospechosos de tráfico de drogas por tierra, tras un periodo de operaciones marítimas que, según él, han llevado a los traficantes a cambiar rutas. El mandatario aseguró que la acción terrestre será más sencilla y que arrancará en breve, en un mensaje dirigido de forma virtual a miembros de las fuerzas armadas estadounidenses.
La medida se apoya en una red de despliegue regional y en la ampliación de la operación. La alianza reciente con República Dominicana, Trinidad y Tobago y Puerto Rico refuerza la capacidad del Comando Sur en la denominada “Operación Lanza del Sur”, al sumar tres sitios terrestres estratégicos para el despliegue, reabastecimiento y proyección aérea. A ello se suma la recuperación de una antigua base naval estadounidense en el Caribe y la presencia de un portaaviones en la zona, elementos que facilitan la posibilidad de lanzar respuestas rápidas y, si fuera necesario, ataques aéreos desde plataformas cercanas.
El contexto político y las cifras de las operaciones marcan la escalada. La administración Trump ha venido evaluando opciones vinculadas a Venezuela por el papel del gobierno de Nicolás Maduro en el suministro de drogas que han causado muertes en Estados Unidos. Maduro niega cualquier vínculo con el narcotráfico, aunque pública e internacionalmente se han publicado evidencias de su participación y la de su gabinete. Mientras tanto, las fuerzas estadounidenses han centrado sus esfuerzos en operaciones contra el narcotráfico: Desde septiembre se registran al menos 21 ataques contra embarcaciones de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico, con un saldo de al menos 83 personas muertas, según el recuento de distintas fuentes oficiales.
Reacciones y vacíos informativos. El Ministerio de Comunicaciones de Venezuela no se ha pronunciado en nombre del gobierno sobre estas declaraciones, y la comunidad internacional observa con atención la combinación de medidas militares en la región. El anuncio presidencial y la ampliación de recursos en bases terrestres y navales plantean un escenario de cerco y presión militar, política y económica comparable a los esfuerzos de defensa de Estados Unidos en medio oriente en el pasado. La coordinación con países aliados y el impacto social aún está por medirse. En Venezuela, muchos apoyan el esfuerzo estadounidense contra el narcorégimen, y este podría ser el momento que ciudadanos y políticos opositores tanto han pedido a lo largo de los años.

