La propuesta del Ministerio de Ambiente para permitir el aprovechamiento comercial controlado del chigüiro (Hydrochoerus hydrochaeris) en la región de la Orinoquía encendió una nueva polémica en Colombia. Coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Chigüiro, el jueves 10 de julio, sectores animalistas y voces políticas se unieron para rechazar la iniciativa.
Al frente de esta oposición está la senadora Andrea Padilla, reconocida por su defensa de los derechos de los animales, que lanzó una campaña en la plataforma Change.org con el objetivo de frenar el borrador de resolución impulsado por el Ministerio.
Padilla calificó el documento como “inaceptable” y pidió públicamente a la ministra de Ambiente, Lena Estrada Añokazi, que suspenda de inmediato el trámite de esta normativa. “El chigüiro no puede convertirse en una mercancía; es un símbolo de nuestra biodiversidad”, afirmó la congresista en sus redes sociales, en las que su campaña ha recibido el respaldo de cientos de ciudadanos.
Desde el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la propuesta se defiende sobre la base de más de 20 años de estudios científicos sobre la biología, comportamiento y distribución poblacional del chigüiro, realizados por universidades e institutos de investigación. Según la entidad, el objetivo es establecer un modelo de caza legal, regulado, monitoreado y con trazabilidad sanitaria, avalada por el Invima.
En términos prácticos, la resolución busca fijar un cupo global de extracción por temporada, establecer estándares para el tratamiento ético del animal y generar beneficios económicos para las comunidades locales, al tiempo que desincentiva la caza furtiva y el tráfico ilegal de carne y pieles. El enfoque, de acuerdo con el Ministerio, está orientado a la conservación activa más que a la explotación indiscriminada.
