Una historia marcada por la casualidad salió a la luz tras el accidente del avión Hércules en Puerto Leguízamo, Putumayo. El soldado Omar Salazar Páez tenía todo listo para viajar en la aeronave junto a sus compañeros, pero una decisión de último momento terminó cambiándolo todo.
El uniformado llevaba a Odín, su perro, un regalo de su novia. Como la mascota no había sido incluida en el cálculo del peso del avión un factor clave para el despegue, sus superiores le pidieron bajarse y tomar otro vuelo. Minutos después, la aeronave en la que iba a viajar se estrelló.
Salazar se salvó por esa circunstancia, pero la historia tiene un lado doloroso. Su pareja, Darly Ortiz, también es hermana de uno de los soldados que sí iba en el avión y que hoy permanece gravemente herido.
Lo que parecía un detalle menor terminó marcando la diferencia entre la vida y la tragedia.

