Medellín ha iniciado oficialmente la construcción de su primera megacárcel, un proyecto de infraestructura penitenciaria inspirado directamente en el modelo del Centro de Confinamiento del T3rr0r1sm0 (CECOT) de El Salvador. Esta iniciativa busca replicar la estrategia de seguridad del gobierno de Nayib Bukele para combatir el cr1m3n organizado y reducir drásticamente los índices de cr1m1nal1d4d en la capital antioqueña mediante un centro de máxima seguridad.La obra tiene como objetivos principales resolver los problemas históricos de hacinamiento carcelario en la región y fortalecer el control estatal sobre las estructuras delincuenciales urbanas.
A pesar del respaldo de sectores que demandan medidas de «mano dura», la construcción ha generado un intenso debate público debido a las comparaciones con el modelo salvadoreño y las posibles implicaciones en materia de derechos humanos y procesos de resocialización.
Con este proyecto, Medellín se convierte en la primera ciudad de Colombia en adoptar formalmente una arquitectura y régimen carcelario de estas características. Mientras el gobierno local defiende la necesidad de la megacárcel como pieza fundamental para la seguridad ciudadana a largo plazo, organismos de vigilancia mantienen el foco sobre los costos de ejecución y la transparencia en el manejo de este nuevo sistema de confinamiento.

