Herencia De Petro: Déficit Energético Y Riesgo De Apagones En El Futuro De Colombia

El gerente general de AES Colombia, Federico Echavarría, advirtió en el 30° Congreso de Energía MEM que Colombia enfrenta un “grave problema de confiabilidad” en los próximos 2 o 3 años si no entran en operación nuevas fuentes de generación, lo que conducirá a “un posible apagón” nacional. El gerente de generación de Empresas Públicas de Medellín, Alberto Mejía, señaló que la llegada de un nuevo fenómeno de El Niño (entre 2026 y 2028) agravaría aún más la situación por la falta de energía firme necesaria para atender la demanda, cuyo crecimiento no ha sido acompañado por una oferta equivalente.

Los ejecutivos responsabilizaron el déficit actual a la falta de ejecución e inversión oportunas: La oferta de generación no ha sustituido lo perdido ni cubre la demanda creciente porque proyectos previstos no han entrado en operación (por ejemplo, la energía eólica de La Guajira, prevista para 2022, aún no lo ha hecho) y las plantas térmicas, que entregan mayor generación, tampoco han llegado en la escala requerida. “Ha entrado energía solar, pero no han entrado térmicas, que son las que entregan más energía firme”, explicó Mejía. Según Echavarría, el país requiere destrabar licenciamientos ambientales y puntos de conexión para que los inversionistas desarrollen proyectos, pues el déficit actual equivale aproximadamente a una térmica de 600 megavatios o a un parque solar de 2.400 megavatios, y construir esos proyectos en 2 o 3 años resulta imposible sin cambios regulatorios y administrativos urgentes.

La falta de atención y las dilaciones en autorizaciones y obras durante la administración de Gustavo Petro han contribuido a crear este desfase entre oferta y demanda, uno donde actualmente se genera menos que en años anteriores. Los directivos insistieron en que la solución requiere una política energética integral que combine generación integral, priorizando proyectos de transmisión, e incentivos que den certidumbre para la inversión. Sin intervención pronta, las advertencias no serán solo detalles técnicos sino la factura que pagarán los colombianos durante los próximos años.