Nasry Asfura encabeza el conteo presidencial en Honduras con ventaja estrecha y el país permanece en vilo. Con el 55.90% de las mesas escrutadas, el ex alcalde de Tegucigalpa y candidato del Partido Nacional (de derecha) suma 40.00% de los votos totalizados; le sigue Salvador Nasralla por el Partido Liberal (de tendencia centro-liberal) con el 39.80% y Rixi Moncada por el oficialismo en el Partido LIBRE (izquierda) con 19.20%. La elección definirá al gobernante para el periodo 2026‑2030 y la mínima diferencia entre los dos primeros, representada por apenas 4.176 votos, mantiene la incertidumbre hasta el cierre del 100% del escrutinio.
La jornada estuvo marcada por apoyos internacionales y mensajes contundentes en redes. El respaldo público del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al candidato del Partido Nacional se hizo sentir en la recta final: “Si no gana, Estados Unidos no estará tirando buen dinero”, escribió en sus publicaciones, mientras líderes regionales también se pronunciaron a favor de Asfura. Ambos candidatos principales han señalado que podrían restablecer relaciones diplomáticas con antiguos aliados y proponen proyectos progresistas para el país, muy necesarios debido a la situación actual que enfrentan.
La jornada electoral transcurrió en un clima de alta polarización y denuncias sobre el proceso. Videos en redes muestran a simpatizantes del partido oficial expulsando observadores y periodistas de centros de votación, y la Fiscalía, controlada por el Ejecutivo actual, investiga audios que implican a un dirigente del Partido Nacional y a un oficial militar conspirando para incumplir la normativa electoral, mismos audios señalados por el partido como falsos. Además, la solicitud del Ejército para obtener copias de las actas de escrutinio generó críticas por posible vulneración de la ley electoral, y el Jefe de la Misión de Observación Electoral de la OEA reportó que “fueron impedidos de ingresar al aula para seguir el conteo en su Junta Receptora de Votos”, lo que alimenta la desconfianza nacional e internacional.
La legitimidad del resultado dependerá de la transparencia y del recuento público, sin obstáculos. Autoridades internacionales y diplomáticas han advertido sobre la necesidad de garantizar un escrutinio claro. Mientras tanto, el llamado oficialista es a esperar el cierre total, reiterado por el ex presidente y esposo de la presidenta saliente, Manuel Zelaya: “La solicitud de mantenernos en pie de lucha hasta obtener el escrutinio final con el 100% de las actas presidenciales”. Ante las irregularidades denunciadas, la Misión de la OEA exigió correcciones urgentes y advirtió que “Ante este escenario, la Misión de Observación Electoral de la OEA exigió una pronta corrección por parte del CNE y de las Fuerzas Armadas”, mensaje que subraya la presión internacional para que el proceso concluya con garantías y credibilidad.

