¡Otra Empresa Más A La Quiebra! Fabricato Cerró Su Producción De Hilos Luego De Cuatro Décadas

El sector manufacturero colombiano sufre por el arancel cero a la importación, dejando la producción de la industria a pique y obligando al cierre de plantas, como fue el caso de Frabicato.

El impacto de las políticas arancelarias en el sector manufacturero colombiano actual serían negativas para el empleo formal.

La estabilidad económica de la producción textil en el país se encuentra amenazada tras confirmarse que la caída de la industria a pique es una realidad inminente para las líneas de fabricación local. Gustavo Lenis, presidente de Fabricato, ratificó el cierre definitivo de su planta de hilos debido a la decisión del Gobierno de reducir al 0% los aranceles para insumos importados, una medida que destruyó la competitividad de la firma. Según el directivo, “ahora todos entran sin arancel. Eso quiere decir que nosotros no vamos a competir, nosotros también vamos a importar, que nos da lo mismo”, sentenciando el final de un proceso productivo que no pudo resistir las nuevas condiciones del mercado.

Este declive operativo pone en evidencia cómo el sector manufacturero colombiano ha tenido que retroceder frente a la apertura económica desmedida, priorizando la importación sobre la mano de obra nacional. El desmonte de la infraestructura se ha realizado de forma gradual durante el último año, con una proyección de cierre total para mediados de 2026. Lenis lamentó las consecuencias sociales de esta política, señalando que “aunque favoreció a los confeccionistas, se sacrificaron un sinnúmero de empleos”, lo que refleja el alto costo humano de una estrategia que dejó la capacidad técnica del país en una situación de vulnerabilidad extrema.

Los datos de rendimiento confirman que la industria va a pique y no es una mera percepción, sino una consecuencia de la caída estrepitosa en los volúmenes de fabricación de hilos. La empresa pasó de producir 5 millones de metros de hilo hace algunos años a una cifra marginal que apenas alcanza los 1.7 millones de metros, volumen insuficiente para sostener el funcionamiento de la planta. El presidente de la organización subrayó este deterioro al afirmar que “hubo una reducción sustancial que los hizo reconsiderar el mercado”, forzando a la compañía a buscar proveedores externos para poder mantener su línea de telas ante la inviabilidad de fabricar sus propios hilos.

Ante el cese de las máquinas, el sector manufacturero colombiano busca alternativas de supervivencia mediante la reconversión inmobiliaria de sus antiguas plantas de producción. Fabricato planea capitalizar los espacios de sus naves industriales inactivas, como las de Denim y la de hilos, para integrarse a proyectos de desarrollo urbano que generen nuevos ingresos. No obstante, el directivo aclaró que la transición aún permite un margen de maniobra temporal, indicando que “aún la hilandería no está desmontada del todo, pues aún funciona una de las líneas”, aunque el destino final de la producción nacional parece estar sellado por la crisis arancelaria.