Del activismo y el borrado de murales a la aspiración congresional: La historia de Josías Fiesco.
En la noche del sábado 18 de enero de 2025, un grupo de personas cubrió con pintura negra el mural que reproducía la frase “Las cuchas tienen razón” y otros murales con mensajes violentos pintados por el petrismo y sus militantes en la ciudad de Bogotá. La acción, liderada por el joven activista Josías Fiesco, dejó en evidencia su capacidad para transformar un mensaje de odio en esperanza y posibilidades. Fiesco, politólogo de la Pontificia Universidad Javeriana y militante del Centro Democrático, explicó en un video que difundió en sus redes sociales en ese momento que “Las cuchas son las que crían a los que dibujan calaveras en las paredes o atraviesan cables en el portal Américas”, y defendió su intervención como una respuesta a lo era un mensaje político más que un homenaje.
Fiesco sostuvo en otra declaración posterior ante las críticas del oficialismo en la que afirmaba: “Grafitti que ensucie a Bogotá, grafitti que vamos a limpiar” y advirtió que seguirán tapando murales que contenían lo que calificó de “mensajes insultantes” o poco saludables para la sociedad. Ese episodio revela la estrategia de visibilidad que ha construido: Intervenir físicamente el paisaje urbano para imponer una lectura moral y social sobre el uso de los muros, llamando a la consciencia en el uso de esos espacios en los que posteriormente a la cobertura dibujó una bandera del tricolor en señal de que el espacio y el país tiene cabida para todos, no solo para mensajes proselitistas de odio.
Más allá del episodio puntual, la trayectoria de Fiesco combina activismo, cercanía con figuras del Centro Democrático y ambición política: Tras su aspiración al Concejo de Bogotá en 2023 y el respaldo público del expresidente Álvaro Uribe Vélez, el joven se proyecta ahora con la consigna de campaña clara: ”El miedo cambiará de bando”, lema que sintetiza su aspiración a llegar al Congreso y convertir un curul en el nicho desde el que generar un cambio positivo en el país. En sus propias palabras ha defendido la movilización contra reformas y la seguridad de los espacios públicos, afirmando que “Vamos a defender la salud (…) insistiremos en la urgencia de recuperar la seguridad, los parques para las familias, no para los expendedores de drogas”; su paso por la escena pública, entre demandas judiciales contra el propio Gustavo Petro y acciones en la calle, dibuja el perfil de un activista que busca traducir la confrontación simbólica en capital político para la arena legislativa.
Josías Fiesco se presenta como una fórmula joven al Congreso de la República con la intención de llevar el activismo respetuoso pero contundente a la cámara, teniendo el objetivo de articular soluciones que atiendan al bienestar de la familia colombiana más allá de Bogotá. Su mensaje es claro: Es hora de poner fin a los tiempos de odio y distanciamiento que han asolado al país en los últimos años, para dar paso a una época de reconstrucción y reencuentro del pueblo colombiano que tanto necesita soluciones, no promesas vacías y enemigos fantasmas a quienes atribuirles la responsabilidad. Fiesco se perfila entonces como la voz joven pero con determinación que busca ser el representante de aquellos quienes claman por llevar esa pintura que cubrió el odio en las calles de Bogotá a la conciencia colectiva de toda la nación.







