Reflexiones en Metz y el firme rechazo al rearme europeo
Durante su jornada de cierre en la ciudad de Metz este lunes, el llamado del papa León XIV tuvo como eje el pedido de poner fin a las hostilidades en el continente. El líder de la Iglesia católica, pontífice de 71 años con nacionalidad estadounidense-peruana, terminó una gira de cuatro días por Francia marcada por varios eventos multitudinarios. En esta última parada, el papa advirtió sobre el peligro de usar argumentos religiosos para justificar agresiones y pidió que el discurso religioso sirva para «desarmar los corazones y las palabras» ante las crecientes tensiones internacionales.
La gira del pontífice incluyó varios lugares donde se trataron problemas sociales e internacionales. En París, el Santo Padre habló sobre los riesgos éticos de la inteligencia artificial y rechazó la eutanasia, a la que calificó como una oferta de muerte programada. En Lourdes, además, prometió a las víctimas de abusos sexuales dentro de la Iglesia trabajar para evitar que estos hechos vuelvan a ocurrir. Más tarde, al referirse al panorama internacional marcado por el conflicto en Ucrania y la incertidumbre en la Casa Blanca bajo el mandato de Donald Trump, la máxima autoridad vaticana reiteró su rechazo al rearme como respuesta defensiva y señaló que «las relaciones humanas y entre los estados se vuelven cada vez más bárbaras», según declaró León XIV.
Ante el aumento del gasto militar de los países europeos por la postura de Rusia, el llamado del papa León XIV destacó la necesidad de recurrir a la diplomacia y al diálogo entre países. El pontífice recordó las consecuencias de las guerras actuales al describir los conflictos como una «inútil masacre que cada día causa innumerables víctimas civiles», retomando una expresión utilizada por Benedicto XVI. En este contexto, sostuvo que «es necesario comprometerse en un diálogo paciente, mostrar audacia en la negociación y estar dispuestos a sacrificar algunas posiciones por el bien superior de la paz», según afirmó el líder católico León XIV, cuyo padre combatió en el desembarco de Normandía durante la Segunda Guerra Mundial.
La elección de Metz para cerrar la gira no fue casual, ya que la ciudad estuvo en disputa entre Francia y Alemania desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX y fue cuna de Robert Schuman, una figura clave de la integración europea que está en proceso de beatificación. Durante el evento realizado en el Centro de Congresos que lleva su nombre, el presidente francés Emmanuel Macron pidió recuperar el «coraje de los padres fundadores» de la Unión Europea para frenar el avance de las corrientes ultraderechistas de cara a las elecciones previstas para 2027. Aunque la presidencia francesa invitó a dirigentes de los 27 países del bloque y a representantes de las instituciones comunitarias, solo acudieron los mandatarios de Luxemburgo y la representante de la región alemana de Sarre, Anke Rehlinger. La jornada quedó marcada por la integración de migrantes y el rechazo al rearme frente a los discursos populistas.

