Operativo y diagnóstico: La flota enfrenta grandes desafíos para operar un equipo obsoleto contra Estados Unidos.
El régimen de Nicolás Maduro ordenó la recuperación y restablecimiento de la flota aérea que integra la capacidad de intercepción y defensa de Venezuela, pero la medida expone fragilidades técnicas profundas: La Aviación Militar Bolivariana moviliza la reparación de 34 Sukhoi y 24 F‑16 para reactivar la operatividad aérea dentro del “Plan Independencia 200”. Maduro no está preparado para sostener una defensa aérea moderna si se considera que buena parte de esos aparatos arrastra problemas de diseño, adaptación y suministro de repuestos que comprometen su operatividad inmediata. La orden técnica busca recuperar capacidad, pero también revela que la respuesta estatal depende de procesos de adaptación y mantenimiento que han sido recurrentes y costosos. Bajo este contexto, Venezuela actualmente no cuenta con capacidad de defensa ante una ofensiva aérea estadounidense.

Los detalles técnicos confirman la magnitud del desafío: Los Sukhoi SU‑30MKK, desarrollados en 1996 e incorporados desde 2006 con una primera entrega de 2 de 24, llegaron con una configuración no adaptada al clima caribeño, lo que provocó fallas desde los vuelos de prueba y obligó a intervenciones por unidad; un segundo acuerdo en 2015 sumó 12 aviones más y la estrategia práctica terminó siendo una doble inversión, compra y adaptación, para cada aparato. En paralelo, los Lockheed Martin F-16 Fighting Falcon, en servicio desde 1983, acumulan más de cuatro décadas de uso y enfrentan la dificultad de obtener repuestos fabricados mayoritariamente por el país del que se pretende defender: Estados Unidos. Estos antecedentes y la pérdida de 2 Sukhoi en ejercicios por desperfectos subrayan por qué Maduro no está preparado para una confrontación que exija plataformas fiables y sostenibles.

Los ejercicios recientes sobre Mérida intentan proyectar una imagen de preparación, pero la evidencia técnica apunta a lo contrario: La capacidad real depende de una mezcla de aeronaves con diseños envejecidos, adaptaciones improvisadas y cadenas de suministro vulnerables. En ese sentido, Maduro pretende usar equipo obsoleto contra Estados Unidos, poniendo una flota de menos de 60 aviones contra, cuando un portaaviones estadounidense ya es capaz de operar hasta 90 aeronaves cada uno. Si el objetivo del “Plan Independencia 200” es disuadir amenazas externas, la recuperación ordenada de los Sukhoi y los F‑16 será insuficiente en todos los sentidos, siendo que los aviones obsoletos de la aviación venezolana son más un riesgo para sus pilotos que una amenaza para sus enemigos.
@enelruedonoticias #Mundo || En el marco de los operativos de defensa que ha instaurado el régimen de Nicolás Maduro, llamado “Plan Independencia 200”, para mantener su control sobre Venezuela; se ha instaurado una orden técnica de recuperación y restablecimiento de la flota de 34 aviones caza rusos Sukhoi y los 24 F-16 Fighting Falcon, los cuales conforman la totalidad de la fuerza de intercepción y defensa aérea de la Aviación Militar Bolivariana. Los Sukhoi SU-30MKK, aviones de la compañía estatal rusa homónima desarrollados en el año 1996, forman parte de la aviación venezolana desde el 2006 cuando Venezuela recibió los primeros 2 de 24 aviones de un acuerdo económico con el país euroasiático. No obstante, pese a ser un modelo utilizado también por países como China, India y la propia Rusia; la configuración que recibió el entonces presidente Hugo Chávez era un modelo no adaptado a los climas cálidos del Caribe, lo que ocasionó que los aviones presentasen fallas desde sus vuelos iniciales de prueba. A partir de un segundo acuerdo en el 2015 por 12 aviones adicionales, el estado venezolano ha trabajado por adaptar y poner en plena operatividad los aviones rusos, resultando en una doble adquisición de los vehículos a efectos prácticos; la compra original y la adaptación individual de cada uno. Durante los últimos años, Venezuela ha perdido 2 de estos aviones en ejercicios y prácticas debido a desperfectos en el funcionamiento de los equipos adaptados. Por otra parte, los Lockheed Martin F-16 Fighting Falcon forman parte de la defensa aérea venezolana desde el año 1983; el mantener en servicio estos aviones, de origen estadounidense, por más de 40 años ha representado un desafío técnico para los cuerpos de la aviación, debido a la dificultad para adquirir las piezas de recambios necesarias que son producidas, en su mayoría, por el gobierno del que actualmente intentan defenderse. Los recientes ejercicios sobre la ciudad de Mérida, en la región andina del país, intentan mostrar un estado preparado cuando la realidad es que su capacidad depende de equipo no adaptado y, a los estándares actuales, obsoleto. #Venezuela #Russia #USA #Maduro
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