Este viernes desde Caracas Nicolás Maduro lanzó una oferta pública para coordinar operaciones de seguridad con países vecinos dentro de la región, asegurando que las principales bandas delictivas que operaban en Venezuela (y quienes controlaban el narcotráfico entre otras cosas) habrían sido finalmente desarticuladas y poniendo a disposición su aparato policial para cooperación inmediata. Ofreció incentivos económicos, apoyo militar, transferencia tecnológica y facilidades diplomáticas en busca de una alianza, pero fuentes regionales indican que la mayoría de los gobiernos contactados rechazaron la oferta; sólo Gustavo Petro de Colombia ha mostrado un respaldo relativo sin concretar alianza, abogando por una cooperación en seguridad regional anteriormente como la que ahora pide Maduro. El régimen chavista contaría actualmente solo con el respaldo regional de Cuba y Nicaragua, gobiernos cuyo sistema democrático está en entredicho, pero estos tampoco atendieron de forma abierta al llamado.
Maduro presentó la propuesta durante la inauguración de la nueva sede de la Academia del Servicio de la Policía Nacional Bolivariana y defendió la modernización de las fuerzas de seguridad. En ese acto afirmó: «Venezuela ha construido un sistema policial profesional (y) científico ejemplar, y lo pone al servicio de los países vecinos» en su búsqueda de lograr acuerdos de seguridad regionales que le permitirían a él y a su gobierno contar con ayuda en caso de una escalada de operaciones por parte de la administración Trump. Finalmente añadió: «…Hemos liberado a Venezuela con la fuerza de la ley…», en referencia a la supuesta derrota de grupos como el Tren de Aragua y el Tren del Llano, principales organizaciones delictivas de alcance internacional. El Ministro de Servicios Penitenciarios venezolano, Julio García Zerpa calificó además al Tren de Aragua como un «elemento mítico», minimizando su vigencia y afirmando que lo utilizan como excusa para justificar las agresiones en contra de Venezuela.
Mientras tanto desde Estados Unidos se sancionó a un nuevo grupo de venezolanos con vínculos al régimen chavista. La más destacada fue la artista Jimena Araya (Rosita) por vínculos sentimentales y apoyo material a Héctor Rusthenford Guerrero (El Niño Guerrero), líder del Tren de Aragua. También se incluyó en la lista a Kenffersso Sevilla/José Daniel Martínez (El flypper) como segundo al mando y líder financiero de la misma banda, Richard José Espinal (El Coty) como líder de subgrupos asociados, y a los individuos Noe Aponte (El Noe), Asdrúbal Escobar (El Asdrúbal) y el hermano del líder de la banda Cheison Guerrero (Árabe Negro/Mexicali). Washington mantiene un despliegue militar en el Caribe y el presidente estadounidense Donald Trump anunció que las fuerzas aumentarán «muy pronto» los ataques directos contra redes de narcotráfico vinculadas a Venezuela, en el marco de la “Operación Lanza del Sur”, desplegada por el Pentágono desde septiembre pasado en lo que ahora es una cooperación en seguridad regional que involucra a distintos países del caribe.
La oferta venezolana busca posicionar al país como aliado operativo contra el crimen transnacional en un contexto donde el régimen venezolano es señalado como la fuente principal de esa fuerza criminal que asola el continente, por lo que choca con la desconfianza regional y la presión de sanciones externas. La negativa de los distintos gobiernos regionales a cooperar con Maduro deja un mensaje claro, y es que la región ya ha escogido un bando en la cooperación en seguridad regional, y no es con el. La evolución diplomática dependerá de si algún gobierno acepta los incentivos ofrecidos y se pone también en la mira de Estados Unidos, en este panorama de aislamiento para el régimen chavista que podría fácilmente replicarse en otros países.







