Medellín ha reclamado un título incómodo en el mapa inmobiliario colombiano. Un informe del Banco de la República posiciona a la capital antioqueña como la ciudad con los precios de arriendo más altos del país en 2024, desplazando a Bogotá después de 16 años de liderazgo capitalino. El estudio, a cargo de los investigadores Luis Armando Galvis-Aponte, Adriana I. Ortega-Arrieta y Adriana M. Rivera-Zárate, examina las disparidades regionales en los valores de arrendamiento urbano desde 2008.
Las brechas entre ciudades llegaron al 25%, incluso al ajustar por características de las propiedades. En Medellín, los cánones superan en promedio los de Bogotá, Bucaramanga, Cali y Barranquilla, lo que agrava la presión sobre los presupuestos familiares en una urbe que atrae inversión y migración.
Este relevo no es casual. Refleja cambios estructurales en el mercado de vivienda, donde el arriendo gana terreno como principal vía de acceso. A nivel nacional, los hogares arrendatarios crecieron del 32% en 2008 al 40,5% en 2024. En cabeceras municipales, el aumento fue del 42,3% al 49,8%. La propiedad, en cambio, retrocedió del 48,1% al 35,2%, un giro que redefine el paisaje urbano.
Federico Estrada García, gerente de la Lonja de Propiedad Raíz de Medellín, contextualiza el fenómeno: «El incremento de los arrendamientos en Medellín fue principalmente en los años 2023 y 2024, donde tuvimos incrementos superiores al 25%, resultado de la baja oferta que hubo de vivienda para alquiler y el incremento en la demanda es una realidad. Seguramente ha tenido impacto en algunos mercados, pero no le podemos achacar el incremento de los precios en arrendamientos al turismo o a la renta corta».
Sus palabras respaldan el diagnóstico del Emisor: una oferta estancada y demanda en auge, sin culpar directamente al boom turístico.







