Bitcoin se desplomó por debajo de $95.000 por primera vez en seis meses, en una ola de incertidumbre que arrastró casi 900 millones de dólares fuera del mercado cripto en apenas horas y dejó a la moneda en mínimos actualmente de 94.455 dólares por unidad, extendiendo la caída desde el pico del 11 de noviembre en 107.482 dólares hasta su cuarto día consecutivo de pérdidas. En 24 horas el precio retrocedió hasta un 7% y amenaza con borrar las ganancias del año. Bitcoin había alcanzado un máximo histórico de 126.251 dólares a comienzos de octubre y cerró 2024 en 93.714 dólares. “Bitcoin black friday”, tuiteó el CEO de Tether, Paolo Ardoino, en reacción a la caída, lo que ocasionó una huida multimillonaria de usuarios de la moneda.
Bitcoin black friday
— Paolo Ardoino 🤖 (@paoloardoino) November 14, 2025
Se registraron más de 1.38 billones de dólares en liquidaciones, de las cuales 676 millones de dólares correspondieron a pares con Bitcoin, y la mayor venta individual fue una operación de 44 millones de dólares migrados a HTX. En el evento reciente resultaron afectados 278.152 traders, con más de 1.21 billones de dólares en operaciones de venta actualmente. Factores externos (datos económicos débiles en China y la disminución de expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos) presionaron activos de riesgo y ocasionaron la tormenta perfecta de precios.

El derrumbe tiene impacto real en América Latina: Usuarios y pequeños ahorradores de Venezuela, Colombia, Argentina, Ecuador y Bolivia, que migran ahorros a cripto por la volatilidad de sus monedas locales, enfrentan cierres de operadores de cambio, limitaciones para retirar fondos y pérdidas a cada segundo que pasa. Muchos se ven forzados a concretar las pérdidas cambiando por menos que su monto inicial, mientras otros esperan una recuperación incierta. Nada en este mercado es seguro y, aunque la historia muestra recuperaciones, el episodio puede transformarse en meses de pérdidas, obligando a los usuarios a recurrir a otras alternativas de ahorro y dar por perdido el dinero que “resguardaron” en activos digitales.









