El impacto social tras la tragedia en hospital caleño
La lamentable muerte de Juan Bastidas es el hecho que ha conmocionado a la comunidad de Cali tras confirmarse el fallecimiento por muerte cerebral del joven de 20 años en el Hospital Universitario del Valle. El incidente se originó luego de que Bastidas sufriera una crisis emocional ante la demora en la atención de su esposa, quien había perdido un embarazo en la misma instalación médica. Susan Bastidas, hermana de la víctima, relató la desesperación vivida: “Mi cuñada perdió su bebé y estaban desde las 9:00am en el hospital. Ya eran horas de la noche y todavía no los atendían. No les brindaron atención ni apoyo psicológico ni trabajo social”, subrayando que la falta de respuesta institucional fue el detonante de la crisis del joven padre, el cual estaba pasando por la segunda pérdida de un hijo.
Los hechos que derivaron en esta tragedia en hospital caleño incluyen un episodio de pánico cuando el joven ingresó al recinto armado con un machete y una hacha. Aunque el Hospital Universitario del Valle (HUV) logró controlar la situación con apoyo policial, la familia sostiene que el sistema falló en la contención humana. En un comunicado oficial, el centro médico declaró que “este joven venía acompañando a su pareja quien consulta a la sección de obstetricia con un aborto en curso. Se logró controlar la situación sin que se presentaran personas lesionadas”. No obstante, tras ser liberado por la policía, el joven atentó contra su vida en su domicilio, y fue trasladado al HUV donde tras recibir atención médica, fue declarado con muerte cerebral y se le desconectó el soporte vital.
La muerte de Juan Bastidas pone en evidencia la vulnerabilidad de los protocolos de salud mental en urgencias, especialmente considerando sus antecedentes médicos. La familia denunció que el personal no actuó de forma integral, según afirmó Susan Bastidas al precisar que “ni siquiera tuvieron en cuenta que mi hermano era paciente psiquiátrico de esta misma clínica”. A esta situación se suma la preocupación por la ética en el manejo de datos sensibles, ya que los allegados reportaron que información confidencial del paciente fue expuesta sin autorización.
El cierre de esta tragedia en hospital caleño se traslada ahora al ámbito judicial, donde los parientes buscan responsabilidades por lo que califican como una cadena de omisiones. “Queremos llegar a instancias legales por lo que consideramos negligencia. También denunciamos que parte de la historia clínica de mi hermano se filtró”, sentenciaron los portavoces de la familia Bastidas. Mientras se inician las investigaciones, el caso deja un balance agridulce: El cumplimiento de la voluntad del joven de donar sus órganos y la delicada situación de su esposa, quien sigue bajo cuidado médico por complicaciones infecciosas del procedimiento que recibió en la misma instalación médica.

