Un grupo bipartidista de senadores de Estados Unidos presionó esta semana para acelerar una estrategia científica frente a la nueva gripe aviar que avanza por norteamérica y Europa. La petición, dirigida a la Secretaría de Agricultura, llega en medio de un brote que ha obligado a sacrificar más de 180 millones de aves y que, hace semanas, cobró su primera víctima humana en los Estados Unidos, un hecho que elevó la alarma sanitaria y puso en primer plano la urgencia de una vacuna efectiva tanto para animales como para humanos.

Las principales farmacéuticas del mundo están en la primera línea de la respuesta ante el riesgo de pandemia que representa la ausencia de tratamiento. Compañías como Zoetis, Boehringer Ingelheim Animal Health, Merck Animal Health, Elanco Animal Health, Bayer AG y Ceva Santé Animale trabajan en una nueva vacuna para aves que sea efectiva contra esta variante del virus. Al mismo tiempo, Pfizer, Moderna, Johnson & Johnson, AstraZeneca y Novo Nordisk concentran esfuerzos en una vacuna humana dirigida efectiva contra la influenza H5N5, sin avances reportados hasta el momento, siendo que Moderna lideraba las investigaciones de una vacuna preventiva para humanos para el gobierno de los Estados Unidos hasta que vio su contrato por 700 millones de dólares cancelado en Mayo. En la carta de los senadores se subraya que “cualquier estrategia para la implementación de una vacuna debe incorporar la retroalimentación de actores de salud animal, expertos de la industria y estar basada en ciencia sólida”, una exigencia que busca equilibrar eficacia, seguridad y consideraciones comerciales como el impacto en exportaciones.

Los datos y las decisiones políticas marcan el ritmo de la respuesta ante la nueva gripe aviar. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) anunció en marzo un compromiso de 100 millones de dólares para investigación de vacunas y terapias para gallinas ponedoras y recibió 417 propuestas diferentes en junio, un mes después de haber rescindido el contrato con Moderna. Mientras tanto, las medidas de contención han implicado matanzas masivas y pérdidas económicas significativas, y brotes recientes como el de Madrid, España, y otras regiones europeas han dejado miles de aves muertas, subrayando la dimensión internacional del problema.

El escenario proyecta consecuencias sanitarias, económicas y comerciales que refuerza el llamado a reducir el riesgo de pandemia. La división en la industria avícola sobre la vacunación, basada en el temor a afectar exportaciones por las regulaciones sobre animales vacunados las cuales varían de país en país, complica la adopción de soluciones uniformes. Por eso los senadores estadounidenses instan a coordinar con socios comerciales y productores para evaluar impactos. Si las farmacéuticas logran nuevas vacunas seguras y escalables, se podría contener la propagación en granjas y reducir la presión sobre precios y suministro; de lo contrario, la combinación de pérdidas agrícolas, riesgo de pandemia y respuesta política fragmentada mantendrá la crisis como una amenaza latente para la salud pública y la economía global.







