Un contratiempo diplomático y operativo afectó al avión presidencial colombiano FAC 0001, un Boeing 737-700, durante una escala técnica repentina en el Aeropuerto de Barajas en Madrid, donde se le negó la carga de combustible por motivos vinculados a la inclusión del presidente Gustavo Petro en la Lista Clinton. La negativa, atribuida a que muchos proveedores de combustible en la terminal son filiales o empresas con capital estadounidense, obligó a trasladar la aeronave a una base militar para poder reabastecerse con la intervención del Gobierno de España, según fuentes cercanas a la Casa de Nariño.
Las compañías que suministran combustible en Barajas se habrían rehusado por temor a infringir las sanciones impuestas por la OFAC a Petro, lo que mostró de forma inmediata cómo esas medidas impactan operaciones logísticas aun cuando el activo esté al servicio de un Estado. Tras la negativa inicial, la solución llegó por la vía militar y gubernamental española, lo que permitió finalmente el abastecimiento necesario para que la gira presidencial continuara. Fuentes oficiales de la Casa de Nariño confirmaron la veracidad del episodio y señalaron que lo mantuvieron en reserva mientras lo manejaban internamente: «Eso lo han manejado super hermético hasta que se filtró», dijo una fuente, que añadió además: «Todo es verdad. Desde el fin de semana están pariendo por ese tema».
Este evento expone que sanciones financieras y listados internacionales pueden traducirse en problemas tan prácticos como la imposibilidad de cargar combustible a un avión oficial, complicando una visita programada del 27 de octubre al 4 de noviembre a países de Oriente Medio, incluidos Arabia Saudí, Egipto y Catar. La interpretación que se le da a este acontecimiento es clara: Gustavo Petro empezará a encontrar cada vez más puertas cerradas alrededor del mundo, viéndose cada vez más aislado en consecuencia de su toma de decisiones cuestionables y sus vínculos con enemigos del gobierno de Estados Unidos.

