China y EE.UU. en disputa por quién hará negocios con El Tigre primero

El nuevo panorama político pone a prueba los vínculos entre Pekín y Bogotá tras el giro en la agenda internacional.

La encrucijada internacional y los futuros vínculos entre Pekín y Bogotá

Las relaciones diplomáticas con China entran en una nueva etapa de expectativa luego de que el gobierno chino manifestó su total disposición para cooperar con el nuevo presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, justo un día después de su victoria en las urnas frente a Iván Cepeda. Durante una rueda de prensa oficial, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores del país asiático, Guo Jiakun, extendió sus felicitaciones al territorio colombiano por culminar la segunda vuelta presidencial y recalcó que “China está dispuesta a trabajar con el nuevo Gobierno colombiano para promover el desarrollo continuo de las relaciones bilaterales”.

Este anuncio oficial intenta dar un parte de tranquilidad ante las dudas sobre el rumbo internacional que tomará el país, ya que el El Tigre dejó claro que su prioridad absoluta será fortalecer los nexos con los Estados Unidos, el rival directo de la potencia asiática. Jiakun insistió en que su nación siempre ha valorado los vínculos entre Pekín y Bogotá bajo una mirada “estratégica y de largo plazo”, buscando mantener los acuerdos y negocios sostenidos con la administración de Gustavo Petro.

La balanza comercial y de infraestructura vivió un momento clave cuando el saliente gobierno de Petro sumó al país a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, un macroproyecto que la potencia asiática impulsa globalmente desde el año 2013. Sin embargo, el panorama cambia drásticamente con la postura de De la Espriella, quien desde agosto del año pasado advirtió que la agenda con Washington será el eje central de su mandato, argumentando de forma contundente que “Estados Unidos es nuestro aliado comercial más importante y nuestro principal aliado en materia militar”, lo que replantea el rol de las relaciones diplomáticas con China ante la nueva administración.

El escenario actual sitúa a América Latina en el centro de una fuerte disputa de influencia económica y comercial entre las dos superpotencias del planeta. Mientras el gobierno del presidente Donald Trump celebró con entusiasmo el triunfo electoral y afirmó mediante una llamada telefónica que De la Espriella será “un gran presidente” con el que las cosas marcharán “mucho mejor”, la diplomacia asiática prefiere la cautela operativa para no desgastar los vínculos entre Pekín y Bogotá de cara a los próximos cuatro años.

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