Un brote inusualmente temprano y masivo de gripe aviar está expandiéndose por Europa y Norteamérica y eleva la alarma sobre el riesgo de una nueva crisis sanitaria. Entre principios de septiembre y mediados de noviembre se detectaron 1.443 casos en aves silvestres en 26 países europeos, una cifra cuatro veces superior a la del mismo periodo de 2024 y la más alta desde 2016; en Estados Unidos se registraron 107 brotes hasta el 18 de noviembre, casi cuatro veces el total del año pasado, y las autoridades ya confirmaron la primera muerte humana asociada al virus H5N5.
La dispersión afecta tanto a aves silvestres como a granjas y acelera sacrificios masivos. Los gobiernos han sacrificado millones de aves: En EE.UU. se han eliminado cerca de 8 millones desde septiembre y Canadá reporta casi 8 millones también, Japón suma alrededor de 1.65 millones sacrificados, y a través de Europa la cifra resulta incalculable actualmente, con una operatividad en granjas actualmente de un 15% aproximadamente. Las detecciones tempranas en especies migratorias distintas a las habituales explican la propagación precoz y el salto a explotaciones avícolas, según agencias sanitarias europeas, lo que obliga a activar alertas y controles en gran parte del continente.
Expertos advierten sobre la posibilidad de que el virus mute y adquiera transmisión humana. En París, la directora médica del centro de infecciones respiratorias del Institut Pasteur, Marie-Anne Rameix-Welti, alertó sobre el peligro: “Lo que tememos es que el virus se adapte a los mamíferos, y particularmente a los humanos, volviéndose capaz de transmisión entre personas; ese virus sería pandémico”, y añadió que una pandemia por gripe aviar “probablemente sería bastante grave, potencialmente incluso más severa que la que vivimos” refiriéndose a la pandemia de COVID que inició en Wuhan, China, en 2019. Desde la World Organisation for Animal Health (WOAH), u Organización Mundial para la Salud Animal, su jefe de ciencia, Gregorio Torres, subrayó la necesidad de vigilancia: “Debemos estar preparados para responder con suficiente antelación (…) el riesgo pandémico es una posibilidad”, y pidió observar con detalle la evolución del propio virus.
El balance operativo y las implicaciones públicas son inmediatas. Las cifras y la variedad de especies afectadas obligan a reforzar la bioseguridad, acelerar la detección y coordinar sacrificios y apoyo a productores para evitar desabastecimiento y alzas de precios; al mismo tiempo, la confirmación de casos humanos aislados y la ausencia de inmunidad poblacional frente a los subtipos H5 implican que la comunidad sanitaria debe priorizar la vigilancia genómica y los planes de respuesta para contener una posible transmisión sostenida entre personas.

