Sabaneta: El tablero más pequeño con las fichas más grandes

El panorama político al sur del Valle de Aburrá

Sabaneta suele presentarse bajo el mismo cliché: El municipio más pequeño de Colombia, con apenas 15 km². Pero esa cifra, repetida como un mantra, no alcanza a dimensionar lo que ocurre en sus calles. Aquí, el poder no se mide en extensión territorial, sino en la capacidad de sus líderes para moverse en un tablero que, aunque reducido, opera con reglas tan complejas como las de cualquier capital.

Con una población que ronda los 130.000 habitantes y un censo electoral de 91.000 ciudadanos, los comicios de octubre de 2023 dejaron una lección clara: La soberanía política se decide en un margen estrecho. Alder Cruz se alzó con la victoria tras obtener 20.037 votos (el 36% del total). La aritmética es contundente: en Sabaneta nadie gana solo. Quien logre sumar las piezas dispersas tendrá la llave de la Alcaldía, una lógica que explica la danza de alianzas y rupturas que hoy calienta el escenario de cara al 8 de marzo.

Un oficialismo fraccionado

Llama la atención que el actual gobierno local no llegue a esta cita como un bloque monolítico. El oficialismo hoy camina por dos vías: una fracción acompaña la aspiración al Senado de Santiago Montoya por el Partido Liberal, en una alianza con Envigado que busca consolidar el fortín rojo en el sur del Valle de Aburrá.

En la otra orilla, un sector activo liderado por figuras como la exconcejala Margarita Flórez ha tomado distancia para sumarse a las filas de Creemos. Bajo el ala de Juliana Gutiérrez y Simón Molina, este grupo apuesta por el efecto «Fico». No es una división accidental; es el síntoma de visiones encontradas sobre el futuro del municipio y, sobre todo, sobre quién debe heredar el mando.

Centro Democrático: Tensiones bajo la misma sombrilla

El uribismo local refleja las grietas nacionales. Por un lado, Gregorio Orjuela avanza con el respaldo de Daniel Galeano y Daniel Márquez. En contraste, la línea de Óscar Darío Pérez y Juan Fernando Álvarez se ha consolidado desde una oposición frontal al establecimiento sabaneteño. Esa diferencia de origen —unos desde adentro y otros desde la crítica externa— será determinante según el humor del electorado en marzo.

En este ecosistema resalta Julián Ceballos. El concejal ha construido un capital político silencioso, apostando por la caballerosidad y la gestión sin estridencias. Mientras otros buscan el flash de la cámara, Ceballos acumula adeptos en la base. Su nombre genera interrogantes estratégicos: ¿Repetirá Concejo, saltará a la Asamblea o se lanzará directamente por la Alcaldía? Su discreción es, precisamente, su ventaja competitiva.

El pragmatismo y los movimientos de piezas

El panorama suma nombres con historia, como Juan Carlos Bustamante. Tras pasar por las administraciones de «Bolillo», Luz Estela, Iván Alonso y Santiago Montoya, Bustamante es el rostro del pragmatismo: tras haber apoyado públicamente a Petro en las presidenciales, hoy reaparece en el Centro Democrático. En política, algunos lo llaman coherencia de intereses; otros, simplemente supervivencia.

Por otro lado, la figura de Paola Holguín parece desdibujarse en el territorio. Tras dos campañas marcadas por la ambigüedad, Holguín ha sugerido fracturas internas en el CD mientras tiende puentes con Creemos. Es un movimiento revelador: quien fuera referente del uribismo hoy busca refugio en otros techos.

Mientras tanto, los congresistas Juan Espinal y la diputada Verónica Arango recorren el municipio impulsando al candidato de la Gobernación. Buscan blindar la burocracia actual y cobrar el respaldo que en su momento dieron a Andrés Julián Rendón. En la sombra, operan figuras como José Daniel Restrepo, quien sabe jugar en varios bandos a la vez, una estrategia que suele ser más efectiva si aparece en la foto oficial.

Las sombras del norte y el riesgo de la fragmentación

Incluso desde Bello intentan mover fichas. Melissa Orrego («Meli»), candidata a la Cámara por el CD, busca aterrizar en el sur de la mano del equipo de Bustamante. La pregunta es si el elector sabaneteño, tradicionalmente regionalista, aceptará injerencias del norte del Valle de Aburrá o si verá este movimiento como una invasión externa.

La matemática del poder

Todos los aspirantes tienen un discurso sólido y un nicho de seguidores. Sin embargo, ninguno responde a la pregunta de fondo: ¿Se alinearán los astros?

Con una votación proyectada de 55.000 sufragios, la fragmentación es el mayor peligro. Un escenario donde el oficialismo va partido, el Centro Democrático está dividido y el liberalismo puja desde afuera, garantiza que cualquier candidato pueda ganar, pero con una legitimidad tan ajustada que gobernar con autoridad será un desafío.

La Alcaldía de Sabaneta no se ganará en los tarjetones de marzo, sino en las negociaciones de las semanas previas. El ganador será aquel que logre bajarle el tono al ego y entienda que, en este tablero, los astros no se alinean solos: los alinean quienes dejan de contar sus propios votos para empezar a sumar los del vecino.

Últimas Noticias

Mundial de 64 selecciones bajo análisis de la FIFA

Un posible cambio histórico: expansión de la Copa del Mundo …

Festival de teatro en Antioquia dinamiza la cultura local

El gran encuentro de artes escénicas de El Carmen Un …

Cápsula del tiempo en EE UU guarda un iPhone 17

El legado tecnológico: dispositivo enterrado por el bicentenario Una cápsula …