¿Quién tiene el control político en Caracas?
La soberanía real de Venezuela se encuentra bajo un profundo debate internacional tras los acontecimientos políticos de este año. Desde que las Fuerzas Especiales de Estados Unidos capturaron al dictador Nicolás Maduro en enero, funcionarios de la administración de Donald Trump e inversionistas petroleros han mantenido una presencia constante en la capital venezolana. En este escenario, el secretario de Estado, Marco Rubio, coordina directamente con la mandataria interina, Delcy Rodríguez, las decisiones clave del país mediante mensajes de texto. Esta asimetría ha llevado a expertos como el economista Carlos Mendoza Potellá, exasesor del Banco Central de Venezuela, a afirmar que «ya no somos una nación; somos un territorio con algunos administradores delegados que implementan decisiones tomadas en el extranjero» debido a la subordinación externa.
El evidente control político en Caracas ejercido por funcionarios norteamericanos plantea un modelo de intervención distinto a las ocupaciones tradicionales de los siglos pasados. Aunque la Casa Blanca sostiene que no es momento de convocar a elecciones democráticas hasta lograr la estabilidad financiera y del sector energético, el territorio aún mantiene formalmente las características de un Estado según la Convención de Montevideo de 1933. Al respecto, el politólogo de Amherst College, Javier Corrales, aclara el panorama indicando que «esta no es una nación ocupada, sino que es una nación que esencialmente ha entregado muchos de sus activos económicos a Estados Unidos», lo que demuestra un traspaso de la gestión de sus principales recursos sin requerir una invasión total .
La discusión técnica sobre la soberanía real de Venezuela se cruza con datos históricos y geopolíticos globales que demuestran cómo las potencias modernas evitan los altos costos de las invasiones militares tradicionales. Por ejemplo, actualmente solo unos 900 soldados estadounidenses se encuentran en el país prestando apoyo tras el reciente terremoto, demostrando que la dominación actual se ejecuta a través de mecanismos económicos y legales. Según explica Tom Long, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de Warwick, en el siglo XXI «los costos de la ocupación han subido drásticamente», lo que obliga a las potencias a fragmentar la gobernanza con los gobiernos intervenidos. Este fenómeno de subcontratación de gobiernos y cesión de derechos soberanos se repite en el escenario internacional a través de las siguientes modalidades:
- Misiones aduaneras históricas en Angola y Mozambique supervisadas por firmas británicas.
- Tratados internacionales que definen la soberanía como un paquete de derechos divisibles.
- Contratos de arrendamiento extremos, como el acuerdo por 99 años firmado por Sri Lanka cediendo un puerto a China en 2017.
| Modelo Imperial Clásico | Fragmentación de Soberanía Moderna |
|---|---|
| Invasiones armadas y ocupaciones militares permanentes. | Control a través de presiones financieras y acuerdos económicos. |
| Anexión territorial explícita y gobernadores impuestos. | Subcontratación de aduanas, seguridad o recursos estratégicos. |
El actual control político en Caracas es el resultado evolutivo de las denominadas «sindicaturas fiscales» del siglo XX y la diplomacia moderna de la deuda practicada por potencias globales. Aunque la administración interina mantiene un pacto de coexistencia para preservar una apariencia de poder, las consecuencias para los ciudadanos implican una pérdida total de autodeterminación. La opacidad de este esquema conviene a ambas administraciones, tal como lo destaca Francisco Rodríguez, investigador sénior del Centro de Investigación en Economía y Política, al señalar que «tanto Estados Unidos como el gobierno venezolano se benefician de la opacidad» en un territorio convertido prácticamente en un protectorado.

