El municipio de Sonsón amplió su iniciativa del Banco de Ayudas Técnicas y ahora llega por primera vez a cuatro corregimientos del Magdalena Medio. Con una inversión histórica de 70.174.909 pesos, la Alcaldía materializó un programa que acerca sillas de ruedas, bastones, muletas, caminadores y apoyos para personas con discapacidad visual a comunidades rurales que llevaban años esperando este tipo de atención. La iniciativa prioriza a adultos mayores y a personas con discapacidad para mejorar su movilidad, autonomía e independencia en una muestra de como Sonsón cuida su gente. El alcalde Juan Diego Zuluaga subrayó el alcance del proyecto: “Este Banco de Ayudas Técnicas demuestra que la gestión pública debe llegar a cada rincón; nuestra misión es que las soluciones se sientan en el territorio y transformen vidas reales”.

El esquema operativo del banco garantiza acceso rápido y sencillo mediante préstamos temporales y requisitos mínimos. El diseño del servicio busca reducir riesgos de caídas, facilitar la labor de cuidadores y asegurar que los elementos lleguen oportunamente a quienes más los necesitan; además, el modelo permite rotación de equipos para maximizar el impacto en la región. En este contexto, queda en evidencia el mensaje de la administración municipal, donde el como Sonsón cuida su gente genera sentimientos de familiaridad entre ciudadanos que sin ser vecinos, son un mismo pueblo. La administración local prioriza la dignidad y el bienestar de adultos mayores y personas de necesidades especiales hasta en las zonas más apartadas, demostrando que la política pública puede traducirse en soluciones prácticas y medibles para la vida diaria.

El alcance territorial y social del proyecto refuerza la apuesta municipal por la inclusión. Llevar el Banco de Ayudas Técnicas a los cuatro corregimientos del Magdalena Medio no solo cubre una necesidad asistencial, sino que también fortalece redes de apoyo comunitario y voluntariado. La iniciativa se suma a otras acciones con enfoque territorial que buscan cerrar brechas entre el casco urbano y las veredas formando parte cada una de un ejemplo de inversión histórica en materia de inclusión y bienestar social. Para los beneficiarios, la disponibilidad de estos elementos representa una mejora inmediata en la calidad de vida y una mayor posibilidad de participación social.

La puesta en marcha del programa marca un antes y un después en la atención local y confirma una inversión histórica en servicios sociales. Más allá del monto, el valor simbólico radica en que la gestión municipal priorizó recursos y logística para llegar donde antes no se había logrado llegar; el proyecto se convierte entonces en un ejemplo de cómo la administración puede transformar políticas en hechos concretos que protegen la autonomía, la salud y la dignidad de las personas. Con este paso, Sonsón avanza hacia una inclusión real en el Magdalena Medio y envía un mensaje claro: La protección social y la atención a la discapacidad son prioridades que se traducen en acciones visibles y sostenibles.









