Reporte técnico expone consecuencias y cifras, incluyendo más de 30.000 muertes registradas.
Un informe interno reconstruye la secuencia de hechos ocurridos entre el 8 y el 9 de enero de 2026 que configuran la tragedia en Irán que mantiene preocupada a la comunidad internacional, pues en esas fechas fue cuando fuerzas estatales desplegaron una operación de represión simultánea en múltiples ciudades para sofocar protestas iniciadas a finales de diciembre de 2025. Durante ese lapso de 48 horas se produjo un corte generalizado de comunicaciones y la aplicación de tácticas militares contra población civil, lo que derivó en un colapso de los servicios sanitarios y forenses en las zonas afectadas con al menos 30.304 bajas civiles documentadas, pero solo 3.117 reconocidas por las autoridades.
Los registros hospitalarios clandestinos y las filtraciones internas que sustentan este documento apuntan a una cifra que supera las expectativas oficiales: El conteo sanitario clandestino reporta más de 30.000 muertes registradas en el periodo analizado, una magnitud que contrasta de forma drástica con las cifras difundidas por fuentes estatales. Además, existen miles de casos en investigación y un número significativo de desapariciones y cuerpos no entregados, lo que complica la reconstrucción completa del saldo humano y obliga a considerar la subestimación sistemática en los datos públicos.
La logística desplegada durante la operación desbordó la capacidad institucional: Morgues saturadas, escasez de insumos para la gestión de cadáveres y transporte masivo de restos en camiones refrigerados de 18 ruedas hacia ubicaciones no divulgadas son algunos de los elementos documentados que ilustran la dimensión de la tragedia en Irán. Asimismo, se registró el uso de armamento pesado y posiciones de francotiradores en áreas urbanas, junto con la implementación de tecnologías de bloqueo de redes que impidieron la comunicación y la verificación independiente de lo ocurrido.
En el plano socioeconómico, el estallido social que antecedió la represión estuvo marcado por la depreciación del rial iraní, una inflación desbordada y huelgas que afectaron a cientos de localidades; ese contexto alimentó la crisis y, según la investigación, contribuyó a que se alcanzaran niveles de mortalidad equivalentes a más de 30.000 muertes registradas en los conteos hospitalarios clandestinos. El documento concluye que la magnitud del episodio exige mecanismos internacionales de verificación y medidas urgentes para preservar evidencia, proteger testigos y garantizar atención humanitaria en las zonas más golpeadas.







