Las mayores refinerías turcas han incrementado adquisiciones de crudo no procedente de Rusia tras las últimas sanciones occidentales, una decisión que busca reducir la dependencia de suministros rusos que financian la guerra con Ucrania pero que abre la posibilidad de transacciones con crudo venezolano camuflado como cargamentos de terceros países, según fuentes del sector. SOCAR Turkey Aegean Refinery (STAR) compró cuatro cargamentos para llegada en diciembre procedentes de Irak, Kazajistán y otros productores no rusos, lo que supone entre 77.000 y 129.000 barriles por día (bpd) según cálculos de especialistas.
Los movimientos de diversificación se observan también en Tupras, segunda mayor compañía petrolera de Turquía, que amplía compras de grados similares a los Urales, por ejemplo crudos iraquíes, y ha hecho adquisiciones previas como un cargamento desde Brasil y otro de Angola. Sin embargo, operadores advierten que algunos intermediarios de la región podrían introducir crudo venezolano vendiéndolo como si fuera iraquí, aprovechando semejanzas de calidad y composición entre lotes. En el caso de STAR, el crudo ruso representó prácticamente la totalidad de su entrada de crudo en septiembre y octubre, sobre un total aproximado de 210.000 bpd.
Turquía es un conocido socio económico de Venezuela y ya operan importando recursos como carbón mineral o coltán del país caribeño. La actual situación de Venezuela frente a las operaciones militares de Estados Unidos en el Caribe y las sanciones impuestas a sus aliados comerciales ha reducido significativamente los ingresos de su gobierno, y este cambio del panorama petrolero en Turquía representaría una oportunidad para obtener liquidez de forma clandestina a cambio de suministrar crudo de gran valor a precios reducidos.








