Ha sido una mañana de alarma en Tunja, Boyacá, que dejó a la ciudad en máxima alerta tras dos incidentes que movilizaron a Policía, Ejército y equipos antiexplosivos: Una fuerte explosión dentro del Batallón Simón Bolívar, calificada por autoridades como un ataque con carro bomba, y el hallazgo de una volqueta abandonada con dispositivos sospechosos en el barrio Prados de Alcalá, que obligó a evacuar a decenas de habitantes. La Policía Metropolitana confirmó que son hechos distintos aunque cercanos en espacio y tiempo, por lo que podrían estar conectados, y que por ahora hay una persona herida atendida en centros médicos.
Los operativos incluyeron acordonamientos, detonaciones controladas y despliegue de ambulancias. Técnicos antiexplosivos inspeccionaron la volqueta mientras peritos investigan el estallido en la guarnición. Testigos narraron momentos de pánico tras escuchar la detonación y ver una respuesta masiva de las autoridades. En el plano político, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, calificó el episodio como “un ataque terrorista contra el Batallón Simón Bolívar” y responsabilizó al gobierno nacional por el fracaso de la política de “Paz Total”, mientras que el congresista de Boyacá, Héctor Chaparro, exigió acciones rápidas para restablecer la calma y proteger a la población.
El doble incidente reaviva cuestionamientos sobre la capacidad de reacción y prevención estatal en las distintas regiones del país y complica la percepción de seguridad en Boyacá. Las fuerzas armadas prometen profundizar labores de inteligencia para identificar responsables y evitar nuevas amenazas, mientras que la ciudadanía teme volver a los oscuros años de atentados en toda Colombia. En las próximas horas se espera que las autoridades reporten las averiguaciones logradas sobre ambos casos y los pasos a seguir para dar con los responsables.









